La bastarda de Estambul. No está mal. Fácil lectura. Hacía tiempo que no leía nada sobre países lejanos, así que lo echaba de menos.

Una novela que cabalga entre lo doméstico y lo histórico y que evoca los colores, los aromas y la magia de las calles de Estambul. Para Armanoush, recién llegada de Arizona en busca de sus raíces, Estambul es como un gran barco de ruta incierta. Acogida por la familia de su padrastro, esta joven armenia- norteamericana irá desgranando los secretos de dos familias unidas por la tragedia que separó a turcos y armenios a principios del siglo x x. Una apasionante saga familiar sobre uno de los episodios más turbios de la historia de Occidente: el tantas veces negado genocidio armenio.
La acabadora. Una historia maravillosa. Imprescindible.

Siguiendo una costumbre sarda cuyos orígenes se pierden en el tiempo, una anciana y una niña se unen a través del sagrado vínculo de la «adopción del alma». Estamos en Soreni, un pequeño pueblo de Cerdeña, en los años cincuenta. Bonaria Urrai, la modista del lugar, mujer de antigua belleza y perenne soledad, ha adoptado a Maria, cuarta hija de una familia humilde que la descuida. Así pues, la vida de la niña, ahora fill’e anima —«hija de alma»— de la tía Bonaria, se transforma por completo, y a su fina percepción no escapa el aura de misterio que envuelve a su nueva madre: los largos silencios, las extrañas salidas nocturnas y la sombra de temor que enciende los ojos de quienes se cruzan en su camino. Y aunque Maria crece feliz y amada junto a Bonaria, en realidad ignora una verdad que todos conocen: además de coser vestidos, su madre de alma es la mujer que reconforta a quienes se acercan al final del camino.
Sangre Derramada. Bastante prescindible. Lo ponen como ejemplo de novela negra, pero hay multitud de novelas más interesantes y trabajadas.

Es verano en Suecia, cuando brilla el sol de medianoche y el largo invierno ha sido olvidado. En este tiempo mágico, una sacerdotisa luterana, Mildred, es hallada muerta con signos de tortura en la ciudad de Kiruna. Mildred era una declarada feminista, una luchadora amada y odiada por igual. Está claro que no todos en Kiruna aceptan que una mujer sea sacerdote, pero tres meses después del brutal asesinato la policía sigue sin tener una pista. Rebecka Martinsson vuelve a Kiruna, el lugar donde creció, a realizar una gestión para el bufete de abogados de Estocolmo en el que trabaja. Sin embargo, pronto se ve envuelta en este misterioso caso: Anna-Maria Mella, la policía local de Kiruna, acude a Rebecka en busca de ayuda; sabe que sólo ella es capaz de desenmascarar la oscura verdad que esconden los habitantes de esta gélida ciudad.
Un barco cargado de arroz. Me encanta el personaje de Petra Delicado y su compañero Garzón. siento debilidad, así que ya no puedo ser objetiva sobre la calidad de la lectura, de la trama... Creo que este es el único que me quedaba por leer y ha habido dos escenas que me han resultado familiares, ¿se repetirá la autora o de tanto leer ultimamente novelas políciacas me suena todo?

Petra Delicado en terrenos peligrosos. El cadáver de un mendigo es hallado una mañana en el banco de un parque. En apariencia, uno más de los crímenes cometidos por las bandas de cabezas rapadas. Pero ni Petra Delicado ni su ayudante Fermín Garzón se conforman con esta versión de los hechos, y empiezan a tirar de los hilos de una sorprendente trama con implicaciones imprevisibles. Partiendo de los que viven al margen de la sociedad -soñando tan sólo en ilusorios barcos cargados de arroz- y apuntando a insospechadas instancias sociales, Giménez Bartlett nos vuelve a sumergir en un caso trepidante, a cuya resolución no es ajena ni la agitada vida sentimental de Petra ni las contradicciones
Días de perros.

A la inspectora Petra Delicado y al subinspector Fermín Garzón les cae un caso aparentemente poco brillante: se ha encontrado malherido, a consecuencia de una paliza, a un individuo a todas luces marginal. El único ser que le conoce es un perro con tan poco pedigrí como su amo. El hombre muere sin recobrar la conciencia. Para la pareja de detectives comienza una búsqueda en la que la única pista es el perro. Con un capital tan menguado los dos policías se adentran en un mundo sórdido y cruel, un torrente subterráneo de sangre que sólo fluye para satisfacer las pasiones más inicuas.
Almas grises. Imprescindible.

Diciembre de 1917. En un canal de Francia, aparece flotando el cuerpo sin vida de una hermosa niña. Los indicios apuntan al fiscal Destinat, pero el fiscal designará otros culpables. Veinte años después, la crónica escrita por el policía que llevó el caso descubre una realidad inesperada. Nadie es inocente y los culpables son también víctimas
Un estudio más amplio e interesante
El hombre inquieto.

La vida del inspector Kurt Wallander ha cambiado ligeramente: no sólo ha hecho realidad su sueño de tener una casa en el campo, sino que, además, su hija Linda lo ha convertido en abuelo. Sin embargo, su tranquilidad se ve perturbada poco después, un día de invierno de 2008, cuando el suegro de Linda, un oficial de alto rango de la Marina sueca llamado Håkan von Enke, desaparece en un bosque cerca de Estocolmo. Aunque la investigación la dirige la policía de Estocolmo, Wallander no puede evitar implicarse, sobre todo cuando una segunda persona desaparece en misteriosas circunstancias. Algunas pistas apuntan a grupos de extrema derecha en el seno de la Marina sueca y a la época de la Guerra Fría, en particular a la década de los ochenta, cuando varios submarinos soviéticos fueron acusados de violar territorio sueco. Wallander comprende que está a punto de desvelar un gran secreto cuyo alcance abarcaría toda la historia de Suecia tras la segunda guerra mundial. Pero una nube aún más negra asoma por el horizonte.
Los niños feroces. Quizá por la época en la que me lo he leído, me ha costado centrarme en la lectura, o en comparación con otras lecturas que he hecho ultimamente o quizá en comparación con otras obras del autor, este libro no me ha gustado tanto demasiado.

Lázaro es un joven aprendiz de escritor que, en opinión de su maestro, es incapaz de escribir historias largas, a pesar de su talento, porque pertenece a la generación de lo fragmentario, del post bloguero, el mensaje de Facebook o Twitter y el vídeo de YouTube. Para Lázaro, el problema estriba en que no tiene argumentos, en que le falta una historia que contar.
Su maestro le regala la de Jorge, un joven madrileño, como él, que setenta años atrás, el 13 de julio de 1941, salió con la primera expedición de la División Azul. Una peripecia pasmosa que le llevó a la batalla de Krasny Bor, en el frente de Leningrado, y después, en 1945, a defender Berlín con el uniforme de las Waffen-SS.
Acompañado por las lecturas de Walter Benjamin, Jorge Semprún o Günter Grass, Lázaro escribe un relato vibrante que, enhebrando estampas del hoy, desde las guerras de Irak y Afganistán al 15-M, recorre los escenarios de una Europa en guerra, e, hijo de su tiempo, comprende que con esa suma de fragmentos, escenas, lugares e historias ha construido, finalmente, una novela.